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Alimentación del Caballo

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Al igual que cualquier ser vivo, el caballo necesita del alimento para desarrollarse. Debemos intentar que su dieta sea equilibrada al tiempo que variada.

En esta sección recogemos información acerca de los alimentos más adecuados para nuestro caballo, así como las reglas a seguir para conseguir una alimentación correcta.

A continuación recogemos una serie de reglas que le recomendamos seguir para conseguir que la alimentación de su animal sea la adecuada:

  1. Mantener siempre una dieta equilibrada: esto es, variar los alimentos del caballo, vigilando que no sólo coma hierba o concentrados.
  2. Darle gran número de comidas pero cada una de ellas de poca cantidad: el estado natural del caballo le hace comer prácticamente de forma constante, nunca debemos dejarle más de ocho horas seguidas sin comer. Pero sin darle gran cantidad en cada una de las comidas.
  3. Cree una rutina y sígala: los caballos son animales de costumbres, cualquier cambio en el horario de sus comidas de puede llegar producirles una alteración intestinal.
  4. No haga cambios repentinos en la dieta: podrían producir trastornos intestinales en el animal.
  5. Tenga preparada constantemente agua limpia y fresca: debemos darle agua antes de las comidas. El agua es fundamental para el caballo ya que supone un 60% de su peso corporal y además la utiliza para la digestión.
  6. No oblige al caballo a realizar fuertes trabajos o a viajar justo después de comer.
  7. Mantenga limpias todas las zonas de almacenaje de la comida.
  8. Intente que el heno permanezca siempre seco.
  9. Vigile la calidad de todos los alimentos.

Tenga en cuenta que cada caballo deberá ser tratado como un individuo a la hora de diseñar su dieta. Tenemos que analizar sus características particulares: raza, peso, edad, ejercicio que realiza a lo largo del día... para poder determinar qué tipo de alimentación precisa, así como su cantidad.

Puede guiarse por estos parámetros para determinar la cantidad de comida que requiere su caballo:

  • Un caballo de más de 1,50 metros: entre 12 y 14 kg de comida diaria.
  • Un caballo de menos de 1,50 m: entre 11 y 12,5 kg.
  • Para determinar la relación óptima entre la cantidad de forraje y de pienso puede hacerlo según estos datos:
    • Comida de mantenimiento o básica: 100-70% forraje y 0-30% alimentos concentrados. Para mantener al animal en su peso, dieta óptima durante la época del verano.
    • Comida para animales que realizan poco trabajo: 70-60% forraje y 30-40% concentrados.
    • Comida para caballos de trabajo medio: 60-50% forraje y 40-50% de concentrados.
    • Comida para animales que desarrollan un trabajo duro o de competición: 50-40% forraje y 50-60% concentrados.
    • Comida para animales que compiten en pruebas de alta resistencia o que realizan un trabajo muy duro: 30-40% forraje y 60-70% concentrados.

En general podemos decir que la alimentación del caballo se compone de dos elementos principales:el forraje y el concentrado. La clave para conseguir una alimentación adecuada es lograr el equilibrio perfecto en la cantidad a proporcionar de cada uno de estos alimentos; una cantidad que estará en función de la raza del animal, su tamaño, edad, trabajo que realice, estación...

  • EL FORRAJE:

    Es decir, la hierba y el heno que aportan la fibra necesaria y suponen la mayor parte del volumen de la dieta. Su calidad dependerá como es lógico de la calidad de la hierba que tengamos, la cual debe ser vigilada para que mantenga durante todo el año los mismos valores nutritivos para el animal.

    En cuanto al heno (hierba cortada y seca almacenada), tenga en cuenta que alcanza su mayor calidad después de florecer y antes de producir la semilla. Vigile que su heno cuente con hierbas buenas y nutritivas, algunas éstas son:

    • Hierba de prado
    • .
    • La espigueta
    • .
    • La cola de rata
    • .
    • La hierba de páramo
    • .

    Nunca de a su caballo heno viejo o con moho, podría perjudicarle su sistema respiratorio. Además debe dejar transcurrir por lo menos seis meses para que un heno sea válido para la alimentación. Un heno con menos de este tiempo puede resultar indigestivo e incluso provocar cólicos al caballo.

    Le recomendamos que si no posee hierba de calidad, utilice el ensilado (hierba natural empaquetada al vacío), ya que posee un alto valor nutricional. Puede mezclarlo con el heno para aumentar su volumen pero también debe saber que el ensilado puede sustituir completamente al heno, eso sí, debe introducirse en la dieta del animal de forma gradual.

  • EL Concentrado:

    Da al caballo la energía que precisa. Podemos hablar de la existencia de dos tipos de pienso: el concentrado y el compuesto.

    Los concentrados nunca deben ser suministrados como alimento único, sino mezclado con forraje, de forma que el caballo los digiera lentamente. Entre las diferentes clases de este pienso podemos señalar:

    • La cebada: proporciona energía y volumen a la comida.
    • La avena: ideal para el caballo ya que la digiere fácilmente. Es conveniente aplastarla para evitar que la ingiera rápidamente.
    • El maíz: deberemos sumunistrárselo cocido y en copos, es un complemento perfecto para dar volumen a la comida.
    • El salvado: no tiene valor alimenticio, pero puede añadirse para dar volumen.

    En cuanto a los compuestos o de mezcla, se trata de un alimento mucho más completo, tenemos la siguiente variedad:

    • Concentrado compuesto completo: que contiene piensos concentrados y forraje, por lo que se trata de un alimento muy completo, si bien recomendamos mezclarlo con algo de forraje natural para que resulte más digestivo.
    • compuesto concentrado: contiene gran cantidad de minerales, proteínas y vitaminas por lo que puede suministrarse tan sólo con heno.
    • Granulados: que disponen de gran variedad de ingredientes molidos, tratados al vapor y prensados.
    • Mezclas variadas.

 

 Todos somos conscientes de la enorme importancia del agua para el buen funcionamiento del organismo de nuestros caballos. Tanto es así que un caballo podrá vivir entre 35 y 45 días si bebe y no come; pero sin beber sólo resistirá entre 5 y 8 días...
A continuación hablaremos sobre los beneficios que el agua tiene sobre la salud de los équidos, así como la correcta forma para su suministro.

Como hemos dicho, el caballo necesita beber agua en abundancia cada día y lo hace con gusto. Pero en ocasiones podemos observar conductas extrañas en algunos ejemplares, bien porque se niegan a beber o bien porque beben cantidades exageradas.
Si su caballo se niega a beber, será preciso que analicemos lo que sucede puesto que casi con seguridad algo no irá bien:
  • Revise el agua: si esta huele mal o tiene un sabor extraño, el animal instintivamente se negará a beber.
  • En caso de que el caballo mantenga la cabeza en el abrevadero pero no beba, deberemos comprobar que no haya obstrucción en el tubo digestivo (lo que le impide tragar el agua).
  • Tenga cuidado con la deshidratación: un caballo que se encuentra en un estado avanzado de deshidratación rehusará beber agua.
Si el animal se niega a beber es importante que tratemos de estimularlo, para lo cual es un buen consejo el de añadir al agua una pequeña cantidad de salvado, harina o sal.
En caso de que el problema sea el contrario: el caballo bebe cantidades exageradas en un solo día (algunos ejemplares han llegado a beber más de 100 litros), revise lo siguiente:
  • El animal puede sufrir alguna enfermedad (resfriado, cólico...) que le haga transpirar abundantemente, por lo que necesite beber más de lo habitual.
  • Beber grandes cantidades también puede ser un síntoma claro de aburrimiento.

 

Además de todo lo comentado, le exponemos a continuación una serie de consejos con los que garantizar un correcto suministro de agua a su caballo:
  • Mantenga el agua a disposición del animal, para que pueda beber siempre que lo desee. Es importante que el animal aprenda a regularse la bebida por sí mismo, en función de sus necesidades.
  • El abrevadero deberá permanecer a una altura aproximada de un metro.
  • Para mantener una correcta temperatura del agua resulta conveniente aislar térmicamente los depósitos de agua.
  • En viaje, daremos de beber al animal pequeñas cantidades para proseguir la marcha de inmediato.
  • Revise la orina de su caballo: es la forma más fiable de comprobar que el agua que bebe el animal es la correcta y que se emplea correctamente en la digestión. Una orina en estado normal debe ser incolora o amarillenta, relativamente espesa y con el olor normal.

 Es interesante saber que el caballo no bebe como lo hacemos nosotros, sino que utiliza para ello un mecanismo que puede ser comparable con el de una bomba de aspiración que le permite que el agua ascienda por su largo cuello.

Ahora que sabemos cómo debe ser el agua a suministrar a nuestro caballo, deberemos saber cómo suministrársela de forma adecuada.
Para ello, tenga en cuenta estos consejos:
  • El caballo deberá tener acceso directo al agua en todo momento. Para ello resultan muy adecuados los abrevaderos automáticos (que deberán ser revisados con regularidad para comprobar que funcionan correctamente). A la hora de comprar un abrevadero de este tipo resultará recordable encontrar uno que nos permita controlar la cantidad de agua que bebe el caballo (algo un tanto difícil de encontrar).
  • Debemos tener especial cuidado cuando el caballo tiene mucha sed. Cuando es así, tenderá a "lanzarse" al agua y beberá una gran cantidad de golpe; esto nunca es recomendable (y mucho menos si el agua es fría) puesto que puede llegar a generar los temidos y odiados cólicos.
    Para frenar esa ingesta de agua, meteremos un dedo en la boca del animal, con lo que se crea una entrada de aire que entorpece su bomba de aspiración natural. Tras conseguirlo, le haremos caminar un poco para después dejarle beber durante algunos minutos más.
  • Nunca le daremos de beber al animal que acaba de realizar un importante esfuerzo físico puesto que tanto la circulación de la sangre como las secreciones se alteran e incluso se pueden llegar a producir inflamaciones mortales en las vísceras.

 Esta es la primera duda que sobre el tema se presenta a cualquier cuidador ¿qué cantidad de agua es la adecuada para mi caballo?
En general se dice que el caballo precisa entre 2 y 3 litros de agua al día por cada kilo de alimento seco que ingiere, si bien esto varía en función de múltiples condicionantes como son: la edad del caballo, su estado físico, la temperatura ambiental, el trabajo realizado...
Así un caballo de mediana edad que se encuentre en correcto estado físico puede llegar a beber entre 20 y 40 litros diarios, cantidad que puede incluso duplicarse en las zonas donde el clima es muy seco o si el animal se ve sometido a un gran esfuerzo.
Especial atención merecen las yeguas encinta y las que se encuentran en periodo de lactancia, que beben con mayor frecuencia y cantidad que el resto.
Las variaciones en la cantidad de bebida que toma cada individuo también pueden venir marcadas por su alimentación, teniendo en cuenta que muchos de los alimentos que consumen los caballos tienen ya d por sí un importante cantidad de agua.

Una vez que tenemos controlada la cantidad adecuada de agua que debe ingerir el caballo, deberemos dar un paso más y considerar su calidad.
Resulta muy importante que seamos capaces de valorar si un agua es o no buena para nuestro caballo. Así, a la hora de elegir el agua a suministrar a su animal deberá exigir siempre tres cualidades principales: claridad, limpieza y oxigenación.
Estas son las características básicas; pero también deberá tener en cuenta:
  • La temperatura: nunca nos iremos a los extremos, puesto que si el agua está demasiado caliente no refrescará al animal, mientras que si nos pasamos de fría puede llegar a producirle cólicos y, en caso de yeguas preñadas, incluso la muerte del feto.
    La temperatura correcta se encuentra entre 10 y 15 grados.
  • Los componentes: resulta esencial tener muy en cuenta los componentes del agua, puesto que ellos determinarán en definitiva su calidad. En este sentido debemos saber que:
    • El agua de lluvia no es adecuada: resulta muy pobre en minerales.
    • El agua de manantiales y pozos tampoco es buena, porque estará poco aireada y además puede verse infectada por el ganado que pasta cerca. Debemos tener en cuenta que las aguas que se mantienen paradas pueden tener parásitos.
    • El agua de ríos y riachuelos: es la más adecuada, siempre y cuando se encuentre libre de contaminación.
    Debemos ser conscientes de que las consecuencias del suministro de un agua en mal estado pueden ser muy importantes para la salud del animal: diarreas, problemas respiratorios, cólicos, problemas respiratorios, renales, hepáticos... dolencias que si no se tratan a tiempo pueden conllevar otras complicaciones más graves.

El agua es una auténtica fuente de salud.
Sus beneficios son muchos y muy importantes para el correcto funcionamiento del organismo del caballo; algunos los conocemos de sobra, otros conviene conocerlos:
  • Ayuda a la formación del bolo alimenticio.
  • Facilita el tránsito digestivo.
  • Disuelve los elementos nutritivos y los transporta por el organismo.
  • Drena los residuos del metabolismo.
  • Permite la regulación de la temperatura interna a través de la transpiración.
  • Elimina las toxinas (a través de la orina).
  • Sacia la sed.
  • Humedece boca y faringe.

La alimentación de nuestro animal deberá ser completada con suplementos que dependerán del estado de cada caballo en particular:

  • Vitaminas:
  • las básicas deben ser suministradas a todos los caballos, éstas son:
    • Vitaminas A, D y K: que el caballo almacena en la grasa.  
    • Vitaminas C y B: que deberemos disolver en el agua y reponerlas a diario, fundamentalmente en los caballos que deben realizar duros trabajos y en invierno.  

      Además existen otras vitaminas adicionales, cuyo suministro dependerá directamente de la necesidad que tenga cada animal.

    • Aceite de hígado de bacalao: que aporta vitamina D y es recomendable para animales que no disponen de vegetación al aire libre y sobre todo en el invierno.
    • Aceite de linaza: que favorecerá la digestión del animal, al tiempo que le dará brillo al pelo.
    • Cebada hervida: especialmente indicada en el invierno.
    • Linaza hervida: debe darse en pequeñas cantidades y mezclada con el resto de la comida. Supone un aporte proteínico perfecto.
    • Golosinas: caramelos, manzanas...son elementos perfectos como recompensa para el animal.

EL MAÍZ

Sin duda el elemento principal en la dieta de los caballos de cultivo. Antes se administraba como alimento único, si bien ahora suele ser mezclado con cebada.
Cuando se dirija al mercado a comprar avena, podrá comprobar que existe una gran variedad de tipos diferentes ¿cómo elegir la correcta? Deberá tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Grado de sequedad: la avena no debe ser suministrada al caballo durante el mes siguiente a su cosecha, por eso es muy importante comprobar que está bien seca. Para poder juzgarlo deberá escurrir entre los dedos un puñado de granos cogidos al azar. Hágalo sobre un suelo duro, si al caer los granos rebotan será signo de que están secos.
  • Peso: su peso específico no debe ser superior a 0,5, o lo que es lo mismo, dos litros deben pesar más de un kilo.
  • La calidad: para juzgarla deberemos tener en cuenta dos cosas: la almendra situada en el interior (parte nutritiva) y la envoltura pajosa del grano (cáscara): si un grano es de calidad tendrá mucha almendra y poca cáscara. Deberemos asegurarnos asimismo de que los granos no tienen pequeños agujeros, lo que será un signo claro de que algún parásito puede haber depositado larvas en su grano (si quiere comprobarlo, puede acercar los granos sospechosos a una fuente de calor, con lo que podrá ver cómo los parásitos se escapan de los granos, apreciándose a simple vista).
  • Su dureza: la avena que está vieja se pone dura (lo que sin duda resulta muy incómodo para el caballo), compruebe que la que va a adquirir está lo suficientemente blanda.
  • Limpieza: compruebe que el grano no tiene polvillo.
  • El color: si es verdoso, indicará que el grano aún no es del todo maduro.
  • El olor: hay ciertos olores que pueden hacer que nuestro caballo rehuse el grano. Para comprobar su existencia puede hacer una cosa: sople sobre el grano, el vapor hará que resurjan los olores, lo que le ayudará a comprobar su inexistencia.

LA AVENA 

Sin duda el elemento principal en la dieta de los caballos de cultivo. Antes se administraba como alimento único, si bien ahora suele ser mezclado con cebada.
Cuando se dirija al mercado a comprar avena, podrá comprobar que existe una gran variedad de tipos diferentes ¿cómo elegir la correcta? Deberá tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Grado de sequedad: la avena no debe ser suministrada al caballo durante el mes siguiente a su cosecha, por eso es muy importante comprobar que está bien seca. Para poder juzgarlo deberá escurrir entre los dedos un puñado de granos cogidos al azar. Hágalo sobre un suelo duro, si al caer los granos rebotan será signo de que están secos.
  • Peso: su peso específico no debe ser superior a 0,5, o lo que es lo mismo, dos litros deben pesar más de un kilo.
  • La calidad: para juzgarla deberemos tener en cuenta dos cosas: la almendra situada en el interior (parte nutritiva) y la envoltura pajosa del grano (cáscara): si un grano es de calidad tendrá mucha almendra y poca cáscara. Deberemos asegurarnos asimismo de que los granos no tienen pequeños agujeros, lo que será un signo claro de que algún parásito puede haber depositado larvas en su grano (si quiere comprobarlo, puede acercar los granos sospechosos a una fuente de calor, con lo que podrá ver cómo los parásitos se escapan de los granos, apreciándose a simple vista).
  • Su dureza: la avena que está vieja se pone dura (lo que sin duda resulta muy incómodo para el caballo), compruebe que la que va a adquirir está lo suficientemente blanda.
  • Limpieza: compruebe que el grano no tiene polvillo.
  • El color: si es verdoso, indicará que el grano aún no es del todo maduro.
  • El olor: hay ciertos olores que pueden hacer que nuestro caballo rehuse el grano. Para comprobar su existencia puede hacer una cosa: sople sobre el grano, el vapor hará que resurjan los olores, lo que le ayudará a comprobar su inexistencia.

LA CEBADA

Casi todo lo anteriormente señalado para la avena nos valdría para valorar ahora la cebada.
Cambia, eso sí, el peso específico, que en la cebada es superior: 0,6 kilos por litro. Además debe tener en cuenta los siguientes puntos:

  • La cáscara: que deberá ser brillante.
  • El grano: debe ser duro (motivo por el que tiene que ser aplastado antes de dárselo al caballo, para favorecer su digestión).

En nuestros días un gran número de caballos son alimentados a base de comidas preparadas industrialmente; ya sea como comida exclusiva o bien combinados con grano.
Por supuesto con este tipo de alimentos deberemos prestar especial atención a su calidad, la cual viene marcada por los productos que contengan.
Debe saber que el mejor será aquel que en su etiqueta indique un valor más alto de los siguientes elementos:

  • Materias proteicas brutas.
  • Materias grasas.
  • Unidad Forrajera Caballo (U.F.C.)

Mientras deberá tener el mínimo contenido de:

  • Humedad.
  • Celulosa bruta.
  • Materias minerales.

En cuanto a las vitaminas, las más importantes son:

  • A
  • D3
  • E.

Tenga en cuenta que después de tres o cuatro meses, estas vitaminas habrán perdido su eficacia, incluso si los sacos han estado cerrados.
Además la relación entre el calcio y el fosfato deberá ser de, como mínimo, 1,5 (siempre más calcio que fósforo).

PRINCIPIOS BASICOS 

Juzgar la calidad del heno es, sin duda, una de las cosas más difíciles para cualquier cuidador. No es fácil determinar si un heno en concreto resultará bueno y aceptado (lo que no siempre sucede por igual) por nuestros caballos.
Lo primero que debemos saber es que existen diferentes tipos de heno: por un lado está el denominado natural o de prado, es decir, aquel que proviene de una pradera donde la hierba brota de manera natural y que, por lo tanto, resulta óptimo. También está el artificial, nacido en las praderas sembradas de trébol, alfalfa, etc.
Para determinar la calidad del heno deberán tenerse en cuenta diferentes puntos:

  • La naturaleza del pasto: por supuesto, deberá vigilarse que el pasto no contenga especies vegetales indeseables (más comunes en medios húmedos y ácidos). Tenga en cuenta además que en las praderas bajas, sobre todo si son húmedas, no suele crecer heno de calidad, y tampoco lo hará en las praderas bordeadas por árboles (donde no puede secar correctamente).
  • El momento de la siega: a pesar de que la tendencia del productor es a segar lo más tarde posible, lo cierto es que el mejor heno es aquel que se corta en floración, antes de la maduración de los granos que es cuando realmente es rico en proteínas.
  • El secado: mejor cuanto más rápido sea.
  • El almacenaje: influye en la correcta conservación. Los dos principales enemigos, contra los que habrá que luchar, son el exceso de luz y la humedad.

Tenga en cuenta que el heno debe reposar durante al menos tres meses antes de ser suministrado a sus caballos, puesto que de otra forma corremos el riesgo de que provoque cólicos de fermentación.

CÓMO VALORAR SI ES DE CALIDAD O NO  

  • Por su color: debe ser verde natural (si es muy claro puede ser signo de haber sido desleído por la lluvia y si es muy oscuro es síntoma de que proviene de pastos húmedos). Cualquier mancha amarillo-rojiza será síntoma de sospecha.
  • Por su olor: evite el heno que transmite cualquier efluvio a moho.
  • El calor: al introducir la mano en una bala, no debe percibir calor ni placas pegadas, lo que sería un claro síntoma de fermentación.
  • Los tallos: deben ser flexibles.
  • La limpieza: después de haber levantado la bala abierta, no debe quedar en el suelo más que un mínimo de hojas y flores, sin traza alguna de tierra.
  • PRINCIPIOS BÁSICOS
    La paja resulta, sin lugar a dudas, uno de los elementos que más aportan a la salud del caballo: participa en su lastre digestivo, contribuye a nutrirle, conforma su cama, absorbe su orina... A la hora de escogerla debe saber que la avena es la más nutritiva, pero poco absorbente. La de cebada es la que más absorbe, pero sus bárbulas pueden irritar las vías respiratorias del animal. Por todo ello la más utilizada es la de trigo.

    CONSEJOS PARA SU ELECCIÓN
    Para verificar su calidad, tenga en cuenta lo siguiente:

    • Color: debe ser amarillo claro.
    • Tallos: largos
    • No debe haber ningún resto de moho.
    • No debe tener demasiadas amapolas o plantas indeseables

    Cualquier experto al que consulte le dirá: Dele poco alimento pero muy a menudo.
    Efectivamente, esta es una máxima que hay que tener bien presente a la hora de dar de comer a nuestro caballo: una media de cuatro comidas diarias resultará ideal para la salud de nuestro animal, haciendo que su estómago trabaje como debe hacerlo.
    La razón es muy sencilla: si repartimos toda la comida a lo largo de la jornada, facilitaremos la buena digestión y una mejor asimilación de los alimentos.
    No hay que dejar que nuestro caballo llegue a sentirse hambriento, por ello la regularidad en las comidas resulta tan importante.

    Sin embargo y siendo realistas, lo cierto es que el ajetreo de nuestros días obliga a muchos cuidadores a dar únicamente dos comidas diarias a sus caballos. Esto sólo se hará en caso de que sea totalmente obligatorio y, siendo así deberemos tener en cuenta que la última ración deberá contener mayor cantidad de forraje, que el caballo irá consumiendo durante la noche, con lo que conseguiremos que:

    • Consuma menos cantidad de paja de la cama.
    • Le permitirá asimilar mucho mejor esta última ración, favoreciendo la digestión.

    Ni que decir tiene que resulta además totalmente necesario respetar un horario de comidas estricto, que permitirá que el caballo realice una correcta regulación intestinal.

    Para la distribución del forraje, trate de soltar bien el heno, extendiéndolo por todo el suelo de tal forma que el caballo lo pueda ir recogiendo manteniendo siempre una posición natural, que a su vez facilitará la digestión.
    Procure humedecer un poco el forraje y, a ser posible, eche sobre él un poco de sal. Tenga en cuenta que aunque su alimento sea de la mayor calidad, el polvo es algo que puede estar siempre presente, dificultando la correcta respiración y por tanto la buena alimentación del caballo.

    Estamos seguros de que se habrá planteado esta pregunta en más de una ocasión, ¿estoy alimentando bien a mi caballo?, ¿le doy la cantidad suficiente?, ¿es de buena calidad?...
    Nada mejor que la propia experiencia para dar unas respuestas correctas a todas estas cuestiones. Por ello si tiene un caballo nuevo, procure vigilar cómo come, cuánto come y cómo reacciona ante los diferentes alimentos que le va dando, esta observación le dará mucha información importante.
    Ni que decir tiene que también podrá obtener mucha información si analiza las heces de su animal; éstas deben ser compactas, no duras y no malolientes; si cumplen estas características será que ha dado usted en el clavo con la correcta alimentación de su caballo.
    Otro tema a analizar es la actitud del equino ante el trabajo: si montado tiene óptimas reacciones, querrá decir que está bien alimentado. Si se muestra cansado constantemente o con pocas ganas de trabajar, tenga en cuenta la revisión de su dieta como uno de los puntos a analizar.
    Por supuesto, una vez que ha encontrado las cantidades y alimentos con los que comprueba que todo esto sucede, resultará absurdo que modifique la dieta. Un cambio en la alimentación únicamente será justificable si se trata de un suplemento necesario en un determinado momento de la vida del caballo (yegua preñada, incremento significativo del trabajo...).
    No caiga en el error de pensar que más vale que sobre... cargar al caballo con más alimento del que puede comer nunca es positivo. Si ve que deja algo sin comer, deberá ir reduciendo la cantidad a cada ración.

    Recogemos a continuación unas tablas básicas de comidas.
    La primera de ellas (TABLA I) recoge una alimentación ideal, distribuida en cuatro comidas diarias. Se distingue también entre Caballo de concurso y Caballo de campo, entendiendo que las necesidades alimenticias de cada uno de ellos varían, en función del tipo de trabajo que se ven obligados a realizar diariamente.
    Esta tabla se ha calculado para caballos que miden en la cruz de 150 cm en adelante, por lo que convendrá que se adecue a las características concretas de cada individuo en particular.
    En cuanto a la segunda tabla (TABLA II), establece las comidas de la forma más habitual en nuestros días: realizando únicamente dos ingestas diarias.

    TABLA I

    CABALLO DE CONCURSO CABALLO DE CAMPO
    Desayuno Heno: 1 kg.
    Comida: 1 kg.
    Heno: 1 kg.
    Comida: 0 kg.
    Almuerzo Heno: 0,5 kg.
    Comida: 1 kg.
    Heno: 0,5 kg.
    Comida: 1 kg.
    Merienda Heno: 1 kg.
    Comida: 2-3 kg.
    Heno: 1 kg.
    Comida: 1-2 kg.
    Cena Heno: 1 kg.
    Comida: 0-1 kg.
    Heno: 1 kg.
    Comida: 0-1 kg.

    TABLA II

    MAÑANA (en kg.) NOCHE (en kg.)
    Avena triturada 1 1
    Cebada triturada 0,5 0,5
    Maíz troceado 0,5 0,5
    Salvado 0,5 0,5
    Zanahorias cortadas 0,5 0,5
    Heno 5 5

    Todos los cuidadores se muestran, en mayor o menor medida, preocupados ante la idea de tener que suministrar vitaminas a sus caballos.
    El mercado nos ofrece una amplia gama de productos que se venden con promesas de aportar diferentes beneficios al animal; desde la mejora del rendimiento al crecimiento, pasando por el aspecto exterior de crines, cascos...
    Pero ¿hasta qué punto son ciertas todas estas afirmaciones?, ¿qué vitaminas deben ser dadas a cada caballo?, ¿cómo deben suministrarse?... Por supuesto no existe un patrón único válido para todos los caballos, ni mucho menos, por ello es tan necesario conocer en qué consiste cada vitamina para poder responder adecuadamente a todas estas cuestiones.
    Conozcamos algo más sobre las vitaminas que necesita nuestro caballo.

    COMPLEJOS VITAMINICOS

    En principio podemos hablar de dos tipos de suplementos vitamínicos:

    • Vitaminas y minerales de amplio espectro: se pueden elegir según las necesidades del caballo. Estos suplementos aseguran que el caballo tenga todo lo que necesita según su nivel de trabajo y son los más fáciles de suministrar. Se presentan en polvo, pellets y en líquido y normalmente vienen con dosificador para añadir al pienso.
    • Suplementos especializados: deben usarse con mucho cuidado para no sobrepasar los límites vitamínicos que podrían llegar a ser tóxicos para su caballo, especialmente si se están mezclando con otras sustancias. Estos productos normalmente son usados por profesionales o por gente que participa en la alta competición.

    Uno de los errores más comunes en los que solemos caer a la hora de proporcionar vitaminas a nuestros caballos es el de dar únicamente aquella que cubre la necesidad concreta que deseamos solventar (por ejemplo, biotina para cascos). Sin embargo, debemos tener bien claro que en alimentación todo está interrelacionado y por ello normalmente funcionan mejor vitaminas y minerales en conjunto. De ahí que los suplementos que ofrecen una mezcla de nutrientes normalmente funcionen mejor que aquellos que sólo disponen de un único elemento.

    LA VITAMINA A

    La Vitamina A es una de las más importantes en el desarrollo correcto del ser vivo:

    • Constituye los pigmentos visuales.
    • Es necesaria para la reproducción.
    • Imprescindible en el crecimiento óseo.
    • Interviene en la conservación del tejido epitelial.

    Por lo tanto un caballo que no disponga del aporte necesario de esta vitamina podrá sufrir problemas visuales, retraso en el crecimiento y/o infertilidad; mientras que un exceso de la misma puede conllevar que se sobrepase la capacidad de almacenamiento del hígado, conllevando trastornos óseos (descalcificación), pérdidas del tono muscular y falta del apetito.
    Será necesario un aporte diario de Vitamina A en aquellos caballos que pasen la mayor parte del año en la cuadra y alimentados con el heno.

    LA VITAMINA B

    Cabe distinguir:

    • Vitamina B1 (tiamina): importante en el metabolismo de los hidratos de carbono (azúcares). Indispensable para el buen funcionamiento del sistema nervioso y cardiovascular.
    • Vitamina B2 (rivofavina): activa la degradación del ácido fólico.
    • Vitamina B3 (niacina) y B5 (ácido pantoténico): intervienen en distintas reacciones metabólicas responsables de la obtención de energía.
    • Vitamina B6 (pirodixina), B12 (cianocobalamina) y B9 (ácido fólico): importantes por su papel antianémico. Se suministran con el objetivo de aumentar la producción de glóbulos rojos y, en consecuencia, la capacidad para transportar oxígeno.

    LA VITAMINA C

    Buena para:

    • Mejorar el rendimiento muscular.
    • Disminuir la fatiga producida por el ejercicio constante.
    • Prevenir enfermedades respiratorias como la gripe.

    LA VITAMINA D

    Necesaria para regular los niveles de calcio y fósforo en el plasma; de tal forma que si el caballo tiene falta de vitamina D su intestino no absorberá el calcio por lo que lo retirará junto con el fósforo de los huesos, dando lugar a descalcificaciones.
    Normalmente sus necesidades están cubiertas con el consumo de heno y gracias a la radiación ultravioleta. No se debe abusar en su suministro, puesto que un exceso de calcio en la sangre puede tender a depositarse en el corazón, vasos sanguíneos, articulaciones y paredes intestinales, lo que puede provocar desde cojeras a fallos cardíacos o incluso esteroesclerosis.
    La Vitamina D conviene que sea suministrada con calcio y fósforo. La proporción entre calcio y fósforo debe ser: 1.5 a 2 partes de calcio en la dieta, por 1 parte de fósforo. El cuerpo del caballo utiliza la Vitamina D para mantener los niveles adecuados de

    LA VITAMINA E

    Junto con la C es un antioxidante (esto es, trabaja impidiendo que las demás vitaminas y los músculos se oxiden), por lo que está muy recomendada para los caballos de competición. Ayuda en la prevención de agujetas y la acumulación de los ácidos lácteos.
    Su carencia puede producir problemas cardíacos y musculares.
    Es por lo tanto utilizada como suplemento alimenticio para aumentar el rendimiento deportivo pero también para yeguas con problemas para quedarse preñadas.
    Vitamina E y selenio funcionan juntos para prevenir daños a las células causados por la oxidación.

    LA VITAMINA K

    Esta vitamina se deposita en pequeñas cantidades en el hígado, siendo casi necesario un aporte diario. Su deficiencia hace que cualquier herida, por pequeña e insignificante que parezca, pueda llevar a que un caballo muera desangrado; mientras que su exceso puede provocar desórdenes renales.
    Esta vitamina se obtiene, por ejemplo, de las plantas verdes.

    LAS VITAMINAS

    A nivel general debemos saber que las vitaminas son componentes orgánicos que el caballo, al igual que el hombre, necesita para el desarrollo diario de su actividad.
    Se trata de sustancias imprescindibles para los procesos metabólicos que se desarrollan en la nutrición de todos los seres vivos.
    No debemos equivocarnos: las vitaminas no aportan energía por sí mismas, ahora bien, son totalmente necesarias para ser utilizadas como combustible, puesto que sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos que son suministrados con la alimentación.
    Existen diferentes tipos de vitaminas, cada una de las cuales aporta algo necesario. Resulta imprescindible que cada cuidador conozca las características y necesidades de cada uno de sus animales, para determinar qué tipo de vitaminas necesita y la cantidad de cada una de ellas.
    A nivel general se puede decir que:

    • Potros y caballos adultos: precisan de vitaminas A, C y D; en el caso de los potros se suministrarán junto al calcio y fósforo; mientras que en los adultos será necesaria una administración extra de cinc.
    • Caballos deportistas: aquellos ejemplares que se dediquen a la competición precisarán de un aporte vitamínico completo.
    • Caballos que viven en libertad: en principio no precisan de ninguna vitamina extra (a no ser que se dediquen a la competición o en periodos en los que se les exige un trabajo extra).
    • Caballos estabulados: el heno y/o alfalfa que toman suelen resultar pobres en vitaminas, por lo que el suministro diario de vitaminas resultará totalmente necesario.

    El primer paso para saber si nuestro caballo precisa de un aporte vitamínico será conocer los nutrientes que ya está recibiendo gracias a su alimentación; para ello analizaremos la información nutricional facilitada por el fabricante del pienso que se le suministra. Esta información deberá incluir un desglose exhaustivo de macrominerales, microminerales, vitaminas, aceites y nivel de fibra que contiene el pienso.
    Por supuesto el problema vendrá a la hora de calcular con ciertas garantías cuál es la cantidad diaria que necesita cada animal. Éstas pueden variar enormemente en función de muchas variables: tamaño, sexo, edad, época... Lo más adecuado será dejarnos guiar en principio por un veterinario profesional, que marque las pautas a seguir con cada caballo.

    LOS MINERALES

    La enorme importancia de las vitaminas en el desarrollo alimenticio de un caballo no deben hacernos olvidar los siempre necesarios minerales. Éstos resultan imprescindibles durante el crecimiento, ayudan al desarrollo óseo y aseguran una correcta circulación.
    Los minerales que no pueden faltar en la alimentación de un caballo son:

    • Calcio: necesario para formar una fuerte estructura ósea, dentadura, función muscular y la sangre.
    • Fósforo: para el equilibrio del calcio de la estructura ósea, sirve para reparar los tejidos tras un trabajo excesivo.
    • Magnesio: para el desarrollo del esqueleto y el tono muscular.
    • Hierro: para la formación de la hemoglobina. Su falta puede llegar a producir anemia. Solemos caer en el error de pensar que el suministro de hierro es siempre positivo, no es así en todos los casos, el uso incorrecto de los suplementos de hierro puede causar interacciones con el cobre, zinc y manganeso y puede llegar a ser tóxico.
    • Cobre: necesario en unión con el hierro.
    • Manganeso: para la estructura ósea y la función reproductora.
    • Iodo: para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides.
    • Cobalto: para la síntesis de la vitamina B12
    • Potasio: influye en el metabolismo de los carbohidratos y está incorporado a los glóbulos rojos y células musculares.
    • Cloruro sódico: sal común. Esencial en los fluidos del cuerpo y en la sangre.

    TABLA DE REQUERIMIENTOS NUTRITIVOS DIARIOS

    NUTRIENTE POTROS YEGUAS GESTACIÓN Y LACTANCIA TRABAJO FUERTE Caballo 500 kg. TRABAJO MEDIO Caballo 500 kg. TRABAJO FUERTE Caballo 500 kg. SEMENTAL DE PARADA
    Calcio 3,5 gr./kg. 3,5 gr./kg. 2,4 gr./kg. 3 gr./kg. 3,5 gr./kg. 3 gr./kg.
    Fósforo 2,5 gr./kg. 2,5 gr./kg. 1,7 gr./kg. 2,2 gr./kg. 2,5 gr./kg. 2,2 gr./kg.
    Potasio 1,3 gr./kg. 1,3 gr./kg. 0,9 gr./kg. 1,1 gr./kg. 1,3 gr./kg. 1,1 gr./kg.
    Sodio 3 gr./kg. 3 gr./kg. 0,1 gr./kg. 2 gr./kg. 3 gr./kg. 2 gr./kg.
    Azufre 1,5 gr./kg 1,5 gr./kg. 1,5 gr./kg. 1,5 gr./kg. 1,5 gr./kg. 1,5 gr./kg.
    Hierro 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg.
    Manganeso 40 gr./kg 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg. 40 gr./kg.
    Cobre 15 mg./kg. 15 mg./kg. 10 mg./kg. 10 mg./kg. 15 mg./kg. 10 mg./kg.
    Zinc 40 mg./kg. 40 mg./kg. 40 mg./kg. 40 mg./kg. 40 mg./kg. 40 mg./kg.
    Selenio 0,2 mg./kg. 0,2 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,2 mg./kg. 0,1 mg./kg.
    Yodo 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg.
    Cobalto 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg. 0,1 mg./kg.
    Vitamina A 2000 IU/kg. 2000 IU/kg. 2000 IU/kg. 2000 IU/kg. 2000 IU/kg. 2000 IU/kg.
    Vitamina D 300 IU/kg. 300 IU/kg. 300 IU/kg. 300 IU/kg. 300 IU/kg. 300 IU/kg.
    Vitamina E 80 IU/kg 80 IU/kg. 50 IU/kg. 80 IU/kg. 80 IU/kg. 80 IU/kg.

    TABLA DE USO DE SUPLEMENTOS

    PROBLEMA APOYO VITAMÍNICO COMENTARIOS
    Temporada larga de Concurso Multivitamina fuerte de ancho espectro
    Artritis Complejos que contiene Sulfato de Condroitina y MSM, Fitoterapia y Complejos con Árnica Hay que notar que los fomentos de Árnica son más eficaces si se afeite la región y si se mantiene húmedo con paños y plástico
    Cascos Débiles Complejos con Biotina y Metionina
    Nervios Complejos basados en hierbas ó l-tryptofano
    Aspecto Feo Multivitamínico con base de hierbas y aceite con algo de bacteria viva para ayudar asimilación intestinal o aceite de girasol En combinación con el uso diario de una buena rasqueta...
    Cansancio Multivitamina enfocada a aumentar masa muscular Con un buen pienso y una planificación inteligente del trabajo....
    Mala recuperación Complejos en pasta de los complejos de Vitamina B o DMG Dimetilglycina Poco conocida en España, ayuda disminuir trabajo anaeróbico y aumentar la capacidad de recuperación
    Mioglobinuria Vitamina E con Selenio en liquido Una vitamina en forma de liquido suele entrar en el sistema del caballo con mas rapidez Hay que darlo en conjunto con piensos bajos en proteinas y almidón
    Deshidratación Electrolitos o Sal Gorda Hay que ofrecerlos bien mezclado en el pienso o en el agua pero cuando se ofrece en el agua hay que también ofrecer un cubo de agua sin electrolitos El caballo decide...
    Recién entrado en trabajo Suplemento enfocado a aumentar masa muscular o un Suplemento suave de ancho espectro
    Caballo joven en crecimiento Suplemento amplio espectro en polvo o pellet
    Caballo con análisis de glóbulos rojos bajos Suplemento específico con hierro líquido a corto plazo
    Cuando hay que ancharles Suplemento especifico para aumentar masa muscular En conjunto con el trabajo.....
    Regeneración de Tejidos Vitamina E y A, y quizás creatina Ej.: un caballo en recuperación con un problema de tendón o ligamento. La creatina contribuye a aumentar la masa muscular, reduciendo así el estrés del tendón dañado.
    Falta de Apetito Complejo con bacteria viva y probióticos
    Estrés Suplemento de amplio Espectro o con bacteria viva y probióticos
    Sudor Intenso Vitamina C y Sal
    Falta de Defensa Vitamina C o Echinacea
    Calcio y Fósforo Suplemento de Calcio Este deficiencia es usual en España porque la mayoría de los caballos comen una base de cereales y no tiene acceso a un buen alfalfa u otro corrector similar
    Mala Circulación Ajo
    Caballo con Piroplasmosis Suplemento con hierro y vitaminas Y observación constante con su veterinario
    Yegua en el ultimo trimestre de gestación o en el primer trimestre de lactancia Multi-vitamínico fuerte
    Caballo con laminitis Suplemento especifico con biotina y metionina Siempre con la aprobación del veterinario

    Tras el destete, el potro precisará de unos requisitos concretos para alimentarse correctamente. Tenga en cuenta lo siguiente:

    • Resulta muy habitual que durante los dos primeros días tras el destete, el potro rehuse comer: se encuentra extraño y desconcentrado.
    • Mientras mantiene al potro ensillado, ponga a su alcance una amplia provisión de agua fresca y heno, dándole las mismas raciones diarias de grano o concentrados que recibía antes del destete.
      Asimismo, deberemos mantener cualquier tipo de complemento alimenticio que se le estuviera suministrando.
    • Cuando el potro cumpla los seis meses, estas raciones deberán ser de unos 2 kilos.
    • Aumente la cantidad a medida que se acerque el invierno, convendrá que el caballo tenga más provisiones.
    • Con el buen tiempo y si el caballo va a salir al campo, la cantidad de concentrados podrá reducirse notablemente, suministrándolos sobre todo por la noche.
    • Ponga mucho cuidado a cualquier síntoma de sobrealimentación: la inflamación de las articulaciones y de la parte baja de las patas suele ser un síntoma claro.

    Cuando el caballo haya cumplido un año, se considerará casi un animal adulto y los requerimientos de su alimentación habrán variado, en ese tiempo deberemos tener en cuenta que su alimentación deberá aumentar de acuerdo con su tamaño y con su raza.

    Todos somos conscientes del importante papel que tiene una correcta alimentación en la buena salud de un caballo. Al igual que cualquier otro ser vivo, el equino necesita de la comida para su desarrollo físico y mental; pero ¿qué ocurre cuando el caballo se encuentra enfermo?
    Las necesidades y requisitos varían y eso es algo que todo cuidador debe tener presente.

    A continuación hablaremos sobre la Alimentación del caballo que se encuentra enfermo, esperamos que lo comentado le resulte de utilidad.

    ALGUNOS CONSEJOS GENERALES

    A continuación recogemos una serie de sencillos consejos que le serán de gran ayuda a la hora de alimentar a su caballo enfermo:

    • Si el caballo se niega a comer: pruebe a mezclar salvado templado con melaza y un poco de sal.
    • Para aumentar el apetito: añada levadura o cualquier otra fuente de vitaminas del grupo B.
    • No realice cambios drásticos en la dieta del caballo.
    • Esconda las medicinas en las mezclas que le prepare al animal, las tomará sin darse cuenta.
    • Nunca deje los restos de comida en el pesebre.
    • Procure que el caballo tenga siempre a su disposición agua fresca y limpia.
    • En cuanto empiece a comer bien, comenzaremos con una dieta de recuperación marcada por el veterinario.

    Por último volver a señalar algo absolutamente necesario: consulte siempre con su veterinario, es quien mejor conoce la dolencia de su caballo y quien mejor puede asesorarle.

    LA DIETA

    La enfermedad suele ser sinónimo de necesidad de reposo y esto conlleva una serie de particularidades en el alimento del caballo. Efectivamente, un caballo que está malo no podrá salir a pastar al campo y este hecho conlleva de por sí una serie de problemas intestinales.
    Un caballo enfermo o lesionado necesitará una dieta ligera, nutritiva y apetitosa, sin piensos concentrados. En general diremos que la base de la dieta de un caballo que precisa de reposo es un buen heno de hoja larga, que sea bajo en lignina.
    También la hierba fresca de buena calidad resulta un buen reconstituyente, pero debe evitarse el césped segado, porque resulta indigestivo y ardiente.
    Ahora bien, hay que tener muy presente la dolencia del animal a la hora de determinar su alimento, puesto que existen problemas que tienen requisitos nutricionales específicos. Ni que decir tiene que la consulta previa al veterinario resulta imprescindible.
    Las casas fabricantes de pienso nos ofrecen productos específicos para la recuperación del caballo enfermo: para recuperación de cólicos y laminitas, para animales con dificultad para masticar, específicos para aquellos que precisan reposo
    Nosotros podemos darle algunas pequeñas indicaciones de alimentación en función de la dolencia:

    • Infecciones graves o quemaduras: el caballo precisará de fluidos, proteínas y vitaminas solubles en agua. Se recomienda:
      • 14-16% de proteínas.
      • 7-10% de aceite con vitaminas B.
      • Vitamina E
    • Problemas de hígado: suele suponer el tener dificultades en la absorción de proteínas, aceites y glucosa. Se recomienda
      • Dieta alta en almidón.
      • No tomar sal.
      • Poco aceite.
      • Repartir las comidas en varias tomas diarias (de 3 a 6).
    • Cólicos: antes de determinar una dieta específica, será necesario analizar el tipo de cólico del que se trata y la parte del sistema digestivo que se ha visto afectada.
      Si el caballo ha sido operado; precisará de una dieta especial. Después de la anestesia se recomienda darle un buen heno o un pienso especializado. Tras una semana de la operación se podrá empezar a proporcionar una dieta apta para el caballo en descanso.
      Antes de tomar cualquier decisión, se consultará con el veterinario que haya realizado la operación.
      • Se ha quitado parte del colon: el caballo necesitará de más proteínas y fósforo, disminuyendo la cantidad de fibra. Grano y alfalfa en pequeñas dosis será la mejor dieta.
      • Se ha quitado parte del intestino delgado: evitaremos los cereales, decantándonos por el heno, la remolacha y los piensos altos en fibra.
      • Pérdida de parte del ileon: necesitará suplementos de vitaminas A, D y E.
    • Si el caballo tose o tiene problemas respiratorios: será necesario mojar el heno o humedecer la comida ligeramente.

    LA FALTA DE APETITO

    Nos pasa a todos, cuando no nos encontramos bien parece que hasta el apetito desaparece; pues igual suele suceder con los caballos enfermos.
    Esto, que en principio puede parecer una simple anécdota, terminará por convertirse en un tema muy serio que conlleve la pérdida de peso y, lo que es peor, que ponga en peligro la recuperación del animal (que cuanto menos, se hará más lenta y costosa); debemos tener en cuenta que si el caballo deja de comer, su sistema inmunitario se verá perjudicado en sólo cinco días.
    Por eso dar de comer a un caballo que se encuentra en mal estado supone, a priori, un auténtico reto.
    El cuidador deberá tener muy en cuenta la dolencia del animal y, conociéndolo bien, tener presente siempre lo que solía comer estando sano (cuánto y cómo), dos puntos fundamentales para determinar el alimento necesario durante el tiempo que permanezca enfermo.

    Muchos cuidadores se vuelven "locos" tratando de encontrar los motivos que hacen que su caballo rehuse el alimento.
    A continuación le exponemos algunos de los más habituales:

    • Un mal olor: el caballo es particularmente sensible a los olores y, aunque tenga mucha hambre, se negará a comer cualquier alimento que le transmita un olor raro (la orina de los ratones suele ser uno de los más habituales).
    • Tener sed: un caballo que tenga sed rehusará comer. Si al entrar en su establo, comprueba que el caballo no ha consumido su ración, deberá verificar de manera inmediata si dispone de agua o no y, en caso de tener, conviene que se asegure de que está limpia.

    La zanahoria resulta, sin lugar a dudas un alimento ideal para el caballo. Sus características así lo demuestran:

    • Alta aportación nutritiva (aportan betacarotenos principalmente).
    • Fácil digestión.
    • Alimento refrescante.

    Además ¡a los caballos les encantan!; cada vez que le dé una se sentirá premiado.
    Désela siempre que lo desee (puede hacerlo a modo de recompensa ante el trabajo bien hecho), su animal puede comerlas en cantidad sin riesgos.

    Únicamente deberá tener una precaución: lavarlas antes, para eliminar los posibles restos de arena que puedan tener, que podrían provocar daños en el estómago del caballo

    Si hay un producto nutritivo y eficazpara el caballo, ese es la miel.

    Excelente tanto para los potros que están en época de crecimiento como para los caballos adultos sometidos a trabajos pesados.

    A la hora de elegir la miel para su caballo, decántese por alguna de las siguientes:

    • De tilo: su color es amarillo claro y su perfume similar al de las flores.
      Perfecta para el invierno gracias a sus propiedades calmantes, sedantes y antiespasmódicas.
      Es además un tónico para las vías respiratorias.
    • De castaño: su color es marrón oscuro, se caracteriza por su fuerte sabor.
      Es la más indicada para los caballos que sufren de huélfago y de afecciones en las vías respiratorias.
    • De Mil flores: su aspecto varía en función de la zona de recogida, siendo mejor aquella en la que se utilicen mayor número de tipos de flores diferentes.
      Esta miel es rica en sales minerales, resultando por tanto beneficiosa para todos los animales, sea cual sea su edad o su estado físico.

    En cuanto a su suministro, conviene saber que, para que la miel ejerza su función en la vida del caballo, resulta necesario que se le suministren unos 100 gr. al día durante 20 días en cada cambio de estación.

    Todos conocemos los beneficios del uso del aceite en nuestra propia alimentación: ayuda en el funcionamiento del estómago, mejora las funciones metabólicas, favorece la absorción del calcio, estimula el crecimiento óseo... ¿Qué ocurrirá entonces si lo añadimos a la dieta de nuestro caballo? Esta pregunta se la formularon hace ya algunos años varios estudiosos, que publicaron una serie de estudios acerca del tema. En todos ellos la conclusión era la misma: el caballo asimila el aceite mucho mejor que el ser humano y los beneficios que tiene sobre su salud son numerosos y muy importantes. A partir de aquí conviene saber que el aceite puede ser suministrado al animal con muy diferentes objetivos, si bien lo importante será tener claro cómo y cuándo hacerlo.